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Seamos El Cambio

Como muchos en nuestra comunidad, se me partió el corazón cuando escuché de que un policía mató a un joven Afroamericano en Ferguson, Missouri. Me afectó, no solo por el hecho de que se le robó la vida a un joven inocente. Esta tragedia me hizo sentir un conflicto emocional interno por varias razones.

Cuando vi como el país se unió y tanta gente fue a Ferguson para apoyar a la familia y exigir justicia, me dio una gran alegría. Se vio que en los peores momentos, el ser humano tiene la gran capacidad de sentir un amor tan profundo que dejaría su vida cotidiana y viajaría lejos por el simple hecho de apoyar a otros, no solo emocionalmente, pero en busca de justicia.

Al la misma vez, sentí una gran tristeza. Cuando sucede algo similar en nuestra comunidad Latina, casi nadie se levanta y dice nada. A veces, parece que nuestro pueblo Latino no es tan unido como el de los Afroamericanos.

Ya van dos meses desde que Alejandro Ponce fue atacado por 5 muchachos estadounidenses. Similar a Ferguson, en vez de ayudar a la víctima, los oficiales policiales de Charlotte-Mecklenburg apoyaron a los agresores. En vez de buscar el testimonio de testigos, los oficiales segregaron a los Latinos y los maltrataron.

Según testigos, los oficiales de Charlotte-Mecklenburg les gritaron groserías a los hispanohablantes y los amenazaron con arrestos, si no cesaban de quejarse. Dos de los Latinos fueron tirados al suelo, esposados, y los policías mantuvieron pistolas sobre sus cabezas, sin intención de arrestarlos. Hasta se le lastimó el brazo a una de las víctimas del maltrato policial.

¿Donde estuvo el coraje de nuestra comunidad? ¿Dónde estuvo el gran movimiento en busca de justicia?

Sé, que las dos situaciones son distintas. Sé que no es lo mismo ser maltratado, comparado a ser asesinado por un representante del gobierno.

Mi punto es que nuestra comunidad Latina puede aprender de las luchas de los Afroamericanos. Ellos han logrado mucho y han desarrollado muchas redes para reaccionar rápido y efectivamente, cuando un miembro de su comunidad es atacado. Nunca hubieran progresado y logrado tanto (el derecho al voto, educación igual, dignidad), si se hubiesen quedado en casa aterrorizados por el miedo de las consecuencias. 

Entonces, en vez de esperar nuestro propio Martin Luther King u otro Cesar Chavez, necesitamos ser el cambio que deseamos ver en el mundo!